El 6º Simposio de Clubes Náuticos, celebrado en Sanxenxo en octubre de 2025 y organizado por FEACNA, ha puesto sobre la mesa una cuestión crucial: la toma de conciencia sobre la labor social que desempeñan los clubes náuticos y las consecuencias que puede acarrear la falta de protección normativa para su continuidad. Este encuentro, abordó temas como la sostenibilidad, la descarbonización, la modernización de la gestión portuaria y la promoción del deporte base.
La Náutica Social: Un Derecho Universal
La denominada “náutica social” no es un concepto meramente recreativo, sino una herramienta de integración y acceso universal al mar. Según Javier Ruiz de Cortázar, presidente de FEACNA, la administración pública debe reconocer que la náutica social “es para todos, con carácter global”, y garantizar que esta filosofía impregne las relaciones con las instituciones que aplican la legislación marítima vigente.
Marco Normativo Actual
La actividad de los clubes náuticos se desarrolla en un marco jurídico complejo, donde confluyen varias normas:
- Ley 14/2014, de Navegación Marítima, que regula la seguridad, la protección ambiental y el uso del mar territorial, armonizando el derecho interno con los convenios internacionales.
- Texto Refundido de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante (RDL 2/2011), que establece el régimen concesional para instalaciones en dominio público marítimo-terrestre.
- Ley de Costas, que condiciona la ocupación del litoral y cuya interpretación restrictiva ha generado incertidumbre en la renovación de concesiones para clubes náuticos, pese a su carácter social y deportivo.
- A ello se suman normativas autonómicas que, en ocasiones, penalizan el modelo asociativo frente a sociedades mercantiles, creando una asimetría jurídica que amenaza la continuidad de entidades sin ánimo de lucro.
Retos y Propuestas
El simposio concluyó con varias líneas de acción prioritarias:
- Reconocimiento legal expreso de la función social de los clubes náuticos, incorporando criterios de interés general en los pliegos concesionales.
- Homogeneización normativa para evitar desigualdades entre comunidades autónomas.
- Impulso a la sostenibilidad y descarbonización: la electrificación de puertos deportivos y la implantación de energías renovables son ya compromisos asumidos por el sector, con planes que prevén reducir un 30% las emisiones de CO₂ a medio plazo.
La continuidad de los clubes náuticos no es solo una cuestión empresarial, sino un asunto de interés público vinculado al deporte, la cultura marítima y la sostenibilidad. La falta de protección jurídica puede poner en riesgo un modelo que genera empleo, cohesión social y contribuye a la economía azul. Es momento de que las administraciones y el legislador actúen para consolidar un marco normativo que garantice la náutica social como derecho universal.


